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METEOROS


Fuente: http://www.astrogea.org/asteroides/lluvias_de_meteoros.htm

Los meteoros penetran en la atmósfera de una determinada manera. En una noche normal lo típico es ver unos pocos y esporádicos meteoros por hora. Sin embargo, en ciertas fechas el número de meteoros que se pueden observar es mucho mayor. Estos períodos son denominados lluvias de meteoros. Además, durante las lluvias de meteoritos, que normalmente duran unos pocos días, la mayoría de los meteoros parecen provenir de un punto determinado del cielo, denominado radiante.

Las lluvias de meteoros normalmente son denominadas con el nombre de la constelación donde se encuentra el punto radiante y además se repiten anualmente durante un período de tiempo muy bien definido. Por ejemplo, la lluvia de meteoros de las perseidas, que es una de las más conocidas popularmente, empieza cada año alrededor de 25 de julio y se prolonga hasta el 18 de agosto, con un pico de intensidad bastante bien definido el 12 de agosto. Como indica su nombre, el punto radiante se halla localizado en la constelación de Perseus. En esta lluvia, el número típico de meteoros que pueden observarse por hora durante el máximo, es de unos 70, aproximadamente una proporción 10 veces superior a la de los meteoros esporádicos que pueden observarse en cualquier otra época sin lluvia.


Lluvias de meteoros y los cometas

La naturaleza de las lluvias de meteoros sugiere que están asociadas con el encuentro de la Tierra con regiones de su órbita con un número anormalmente alto de meteoroides. Las dos figuras siguientes ilustran lluvias de meteoros resultantes por el paso de la Tierra a través de órbitas de cometas.

Las lluvias de meteoritos tienen lugar cuando la Tierra cruza órbitas cometarias

La perspectiva hace que los meteoritos parezcan provenir de un punto del cielo

Mientras los cometas se mueven por sus órbitas, dejan tras de sí un chorro de "desperdicios" de polvo y material rocoso liberado de los hielos que se vaporizan por el calor solar. Si la Tierra cruza la órbita de un cometa, estos restos ocasionan un aumento en el número de meteoros que la alcanzan; son las típicas lluvias de meteoros. Durante las lluvias de meteoros, éstos parecen radiar de un determinado punto en el cielo, pero se trata de una ilusión óptica. Los meteoros que producen las lluvias se mueven esencialmente en trayectorias paralelas, pero a causa de la perspectiva (las líneas paralelas parecen encontrarse en el infinito), estas trayectorias paralelas parecen provenir de un punto cuando son observadas desde un determinado lugar de la superficie de la Tierra.


Algunas lluvias de meteoros

Nombre Fecha del máximo Meteoros /
 Hora en el máximo 
Relación
 Cuadrántidas  4 enero 110 --
 Perseidas 12 agosto 68 Cometa 1862 III
 Oriónidas 21 octubre 30 Cometa Halley
 Leónidas 17 noviembre 10 Cometa P/Tempel-Tuttle 
 Gemínidas 14 diciembre 58 3200 Phaethon


Aunque la lluvia de las perseidas tal vez es la más conocida de todas (las famosas lágrimas de San Lorenzo) por su intensidad moderadamente alta y por coincidir en verano, en época de ocio y actividades al aire libre de noche, y por consiguiente mucha gente puede contemplarla, su espectacularidad no puede ni compararse a la de las leónidas. En efecto, las leónidas muestran una actividad muy irregular, normalmente bastante baja, de unos 10 meteoros por hora, pero de vez en cuando, cada 33 años aproximadamente, puede producir unas lluvias espectaculares, de hasta 10.000 estrellas fugaces por hora y en ocasiones ha llegado a las 30.000. Sin embargo, los récords absolutos tuvieron lugar el 13 de noviembre de 1833 con unos 100.000 por hora y el 17 de noviembre de 1966 ¡con más de 150.000! Aunque no con estas intensidades, notable también fue la lluvia de 1999, con unas 5.000 estrellas fugaces por hora durante el máximo.

Como curiosidad, la lluvia de 1833 en Boston, durante 20 minutos alcanzó una intensidad de 150.000 por hora y la gente se lanzó a la calle para contemplarlo, despertada por las exclamaciones de sus vecinos o por la luminosidad del cielo. Se cuenta que Abraham Lincoln, espectador de este evento, llegó a exclamar que había llegado el día del juicio final. La lluvia de las leónidas de 1833 en cierto modo marcó el nacimiento del estudio moderno de los meteoritos, dado que los intentos para explicar el fenómeno ocurrido llevó a la conclusión de que estaba relacionado con el cometa periódico P/Tempel-Tuttle, o lo que es lo mismo, que las lluvias de meteoritos eran el resultado del encuentro de la Tierra con la órbita de un cometa periódico. Los estudios indicaron que el P/Tempel-Tuttle es un cometa con una órbita poco usual porque es muy cercana a la órbita de la Tierra y porque tiene un período orbital lo suficientemente largo como para que sólo sea perturbado ligeramente por los planetas. Los cometas de corto período que pasan cerca de la Tierra, lo hacen sólo una vez o dos antes de que las interacciones gravitacionales con otros planetas, en particular Júpiter, lo perturbe y modifique la órbita. Sin embargo, la órbita del P/Tempel-Tuttle se ha mantenido estable durante siglos, pues las lluvias de meteoritos asociadas con este cometa son conocidas desde hace más de 1000 años.