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LA LUNA, nuestro primer alimento
Mayo 2002
Parte I
Gema Matías de Torbay


La luna representa las necesidades emocionales de pertenencia, de seguridad, de consuelo; simboliza la feminidad, la sensibilidad, la imaginación, lo instintivo, los recuerdos, el pasado, lo romántico.

El agua de Cáncer, signo regido por la Luna, representa el océano primario del cual procede toda vida, es el líquido amniótico. El transito perdido de este océano es un pasado misterioso. La luna es el cordón umbilical con nuestras raíces familiares, étnicas, sociales, culturales y espirituales. Es una estación transformadora entre el cosmos y la tierra, el vestíbulo de la vida material.

Cuando un bebe es cuidado, protegido y amado, siente que conseguirá obtener de su ambiente los cuidados y el apoyo que necesita para estar seguro y cómodo y eso le permitirá sobrevivir tanto física como emocionalmente al entorno.

La luna aumenta la capacidad para auto valorarnos, es la clave para disfrutar y agradecer la riqueza de las propias emociones, es el principio instintivo que sabe como nutrir y mantener la vida. Encarna la seguridad y supervivencia del cuerpo, es nuestra madre interna. Mantener el contacto con el lado emocional e instintivo de la vida, donde se manifiestan las inclinaciones y los recuerdos útiles que sirven de apoyo a la existencia, dan un enfoque de la clase de apoyo y atención que se da a los demás.

Nuestra necesidad de pertenencia y el sentimiento de continuidad y arraigo es la base de nuestra conexión con el pasado, sin embargo, hay quienes buscan un sustituto de las raíces con el pasado familiar y en vez de ser la familia, el hogar o la patria, buscan una ideología filosófica, espiritual o política, que puede asumir una forma emocional o compulsiva.

El tomar en cuenta nuestras propias emociones, saber que son importantes y reconocer lo que nos da una sensación de familia, de raíces, de conexión con el pasado, tomando en cuenta el signo y la casa que ocupa la luna en la carta astral, nos da una descripción muy precisa de la clase de cosas que nos proveen una sensación de seguridad y que nos permiten alimentarnos emocionalmente.

Las formas de expresarla y alimentarla son muy diversas, cada uno de nosotros tiene el don instintivo que puede resultar difícil de articular dentro de nuestras fluctuaciones emocionales y es aquí donde podemos utilizar las herramientas que nos provee la astrología para conocerlas.


Parte II


La primera experiencia alimenticia que recibimos proviene de nuestros padres y familiares o de la persona que los sustituya y según el lugar donde se encuentre la Luna de ellos en la carta astral, será lo que absorbamos como el alimento que nos suministran, pero que no dice nada de nuestras necesidades primordiales, a menos que coincidan las posiciones de la luna. De no ser así, cosa bastante común, hay que encontrar a la madre interior, proveerla de alimento, de la nutrición adecuada y la confianza que necesita.

Tomando en consideración: el signo, la casa y los aspectos que tenga, tendremos el mapa de navegación gastronómico. De la integración de esos elementos se basa el alimento que necesita cada quien y en la medida que la persona encuentre su propia nutrición emocional, se volverá más autosuficiente y dejará de buscar en las relaciones personales su ración.

Para que las relaciones funcionen hay que aprender a negociar, si la persona no sabe como alimentarse buscará quien lo alimente y si atrae personas que sean incapaces de satisfacer sus necesidades, seguirá buscando y frustrándose de las relaciones que establezca hasta que no corte el cordón umbilical que lo ata a los patrones gastronómicos de su infancia, se debe procesar la información de las necesidades primordiales de la persona y de lo que recibió.

Si deseamos brindarle alimento emocional a otra persona la mejor manera de hacerlo es de acuerdo al elemento donde se encuentre su luna, sin por eso convertirnos en lo que no somos.

Veamos un ejemplo de la clase de alimentos que necesita la Luna según los elementos:

La Luna en signos de Fuego (Aries, Leo y Sagitario): necesita que la estimulen a realizar actividades, de gente positiva, son de acción directa, entusiastas, de decisiones e impaciencia, son de reacciones rápidas y precipitadas, de jugar y crear, quieren aventurarse, expandirse, son inspirados.

La Luna en los signos de Tierra (Tauro, Virgo y Capricornio): necesitan llenar sus necesidades materiales, que los toquen, los acaricien, de demostraciones tangibles, de regalos, se emocionan con una buena comida, con el trabajo realizado y los logros obtenidos, reaccionan de forma firme y concreta, son contundentes.

La Luna en los signos de Aire (Géminis, Libra y Acuario): necesitan de la comunicación, de expresar con palabras sus emociones, de lo que sucede interiormente, se emocionan con los conceptos intelectuales, reclaman espacio, son desapegados y abstractos, reaccionan pensando primero y actuando después.

La Luna en los signos de Agua (Cáncer, Escorpio y Piscis): necesitan de la intimidad emocional, de la ternura, de la pasión, sus lemas pueden ser: "siente lo que yo siento, fúndete conmigo, llora conmigo", reaccionan con empatía y compasión, creando vínculos, pueden ser celosos, disolutos, y contactan los anhelos emocionales más profundos.

Recordemos que el fuego de Aries no es el mismo fuego de Sagitario ni de Leo, así que para encontrar el alimento adecuado a cada persona se debe ver el dinamismo y la polaridad de cada signo en particular, de igual forma que los aspectos, dentro de la totalidad de la carta astral.


Artículos publicados en:
http://www.encuentrosastrologicos.com/Nuestra Astrologia.htm

 

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