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Año Nuevo: Tiempos de siembra, cosecha y recolección.
Diciembre de 2003
Gema Matías de Torbay

En palabras de Omraam Mikhaël Aïvanhov "La Cábala dice que el año nuevo esta influenciado por las estrellas. Que cada día es un ser vivo, sensible, que graba toda nuestra actividad física y psíquica. Así pues, se puede decir que los 365 días del año son como una cinta magnética en la que cada día se graba todo lo que ha habido de bueno y de malo, de feliz y de desgraciado. El año nuevo es virgen, pero hay que borrar los clichés del pasado".

Enero es el primer mes del año del calendario gregoriano, desde la reforma de Numa que le hizo pasar del undécimo lugar al primero, también es el primer mes del año Romano. En la antigua Roma, este mes estaba consagrado al dios Jano, así como el primer día de cada mes.


Jano era el dios de las puertas y Gardea, su compañera, la diosa de los goznes. Además de su templo en el Foro, Jano tenía numerosos santuarios, situados generalmente en las encrucijadas. Su figura de doble rostro aparecía en las antiguas monedas romanas, se representaba con dos perfiles opuestos, uno mirando hacia delante y otro mirando hacia atrás, sugiriendo no solo una vigilancia sino también el conocimiento justo de la mente y recuerda las dos caras de una puerta.

En la mitología romana, Jano era el dios que vigilaba las puertas del cielo y de la tierra y guardaba sus llaves. Era invocado al principio de cualquier empresa y por eso el primer mes del año llevaba su nombre ianuarius (enero) en su honor. Era el dios romano de los comienzos, del pasado y del futuro, de los arcos, los puentes y la paz.

Fue denominado Jano bifronte, por ser el protector de entradas y salidas, conocedor del pasado y del futuro. No posee contraparte griega.

Entre las personas del campo, existe una tradición que consiste en estar atentos a los primeros 12 días del primer mes del año, para conocer los meses de lluvia de ese año y de ahí se toman las previsiones para la siembra y posterior cosecha. Esta costumbre también se conoce con el nombre de Cabañuelas.

Si cada persona se detiene a realizar un estudio de sus pensamientos diarios a lo largo de los 12 primeros días del año nuevo encontrara la creación de su propio año. Por eso se dice que "Somos lo que pensamos".

Es en el principio de cada año nuevo, el mejor momento de invertir en nuestros pensamientos. Afrontar los errores del pasado sin culpas, ya que ellos forman parte del camino de la experiencia y nos conducen hacia una enriquecedora gestación para forjar el destino propio.

Para saber cómo será el año venidero, hay que levantar una carta en el momento de despertarnos, es decir, a la hora en que abrimos los ojos y tomamos conciencia del nuevo día y utilizarlo como la carta de la revolución solar cotejándola con nuestra carta natal. Esta carta será única y no transferible, ya que cada quién puede despertarse a horas diferentes.


 

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