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Las dos caras de Venus
Junio 2002
Gema Matías de Torbay

Venus representa el deseo de unirse con algo diferente de uno mismo, es el principio de armonía y belleza, su impulso es sensual y amoroso; tiene que ver con la forma de dar y recibir afecto: es la forma de expresar el amor. Simboliza el impulso social y el compartir. La energía de Venus esta ávida de placer, de contacto, hay un deseo de tocar, de disfrutar de los placeres sensuales; de la intimidad.

Platón definía el amor como la pasión por la belleza.

Experimentos científicos han demostrado que aquellos bebes que no son tocados, cargados y acariciados tienen una alta tasa de mortalidad. Entre los animales se da un contacto permanente llamado "acicalamiento", se lamen y se acarician entre si, al igual que los seres humanos, necesitan del contacto físico.

Cuando negamos o reprimimos las necesidades de nuestro cuerpo y nos desconectamos del bienestar y la sanación que puede obtenerse cuando tocamos y acariciamos el cuerpo de otra persona o cuando recibimos sus caricias, podemos sublimar esa necesidad de tocar, abrazar y acariciar y convertirlos en una necesidad de comer en exceso, fumar demasiado o de beber compulsivamente.

La autoestima del ser amado se refuerza por ser merecedor del amor de alguien a quien se siente como maravilloso, Venus es una especie de espejo, busca descubrir en los ojos de su amante su propio reflejo. Es la autodefinición que se logra a través de las relaciones, del intercambio con los demás se obtiene la formación gradual de los valores individuales.

La desconexión de esta energía venusina puede ser la pérdida de la autoestima, ya que de ella depende en gran medida la capacidad de dar forma e identidad a lo que valoramos y es la base de la auto identidad en las relaciones personales.

Venus libera al ser humano del amor de la madre, haciéndole descubrir su potencial y capacidad para amar a otros y para el disfrute de los placeres sensoriales sin que exista un vínculo emocional previo.

El planeta Venus es regente de dos signos del zodíaco: Tauro y Libra

La Venus de Tauro es un poco primitiva, por ser éste un signo personal y que todavía no ha diferenciado el yo de lo que no lo es. Busca el placer por el placer mismo y los demás están ahí para ayudar a lograrlo. Es el amor al propio cuerpo como fuente de placer, belleza y satisfacción de la vida material. Es el desarrollo de la fuerza interior y de los recursos que puedan dar permanencia a los propios valores, independientemente de las consecuencias.

La Venus de Libra es más social, éste es el signo del no yo, por lo que es más refinada, se interesa profundamente por el proceso de aprender a escoger, es el período en que se despiertan los ideales: el ideal de belleza en el otro; es sensible a lo que se considera hermoso; la búsqueda de la pareja para sentirse completo y sentirse bien consigo mismo. Es la proyección erótica de los ideales físicos y superficiales de lo que debe ser una persona y el desarrollo de la armonía y de los recursos compartidos.

"El nacimiento de Venus" Autor: Sandro Botticelli


Artículos publicados en:
http://www.encuentrosastrologicos.com/Nuestra Astrologia.htm

 

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