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Precesión de los equinoccios
Marzo de 2006
Gema Matias

Nuestro planeta Tierra posee dos movimientos, el de rotación sobre su propio eje y el de traslación alrededor del Sol.

El primer movimiento genera el día y la noche y el segundo da lugar al fenómeno de las estaciones, las cuales producen variaciones climáticas, debidas a la inclinación del eje de rotación de la Tierra con relación al plano de la eclíptica. El elemento esencial que regula la temperatura es la altura a la que el sol se eleva por encima del horizonte durante el día. Dependiendo de la posición orbital de la Tierra, el Hemisferio norte o el Hemisferio sur están más orientados hacia el Sol y, por tanto, reciben más directamente la radiación solar. Cuando el ángulo que forma el eje de rotación de la Tierra con el plano de su órbita solar apunta directamente al Sol, el hemisferio que recibe más luz solar alcanza su máximo grado de exposición solar. Al mismo tiempo, el otro hemisferio está orientado hacia la cara opuesta y permanece casi en penumbra.

Durante un corto período de tiempo, ambos hemisferios reciben la misma luz solar y los días duran lo mismo en todos los rincones del planeta. Estas dos posiciones se conocen como equinoccios y determinan el comienzo de la primavera y del otoño, en marzo y en septiembre, respectivamente.


Los puntos equinocciales Aries-Libra y los solsticiales Cáncer-Capricornio dividen la elipse de la eclíptica en cuatro partes que el Sol recorre en períodos de tiempo llamados estaciones, las cuales no tienen la misma duración y varían de un año a otro. Comienzan en la fecha indicada por el paso del sol por los puntos solsticiales y equinocciales.

Para los habitantes del hemisferio norte es primavera cuando el Sol pasa de Aries a Cáncer, es verano cuando pasa de Cáncer a Libra, otoño cuando pasa de Libra a Capricornio y es invierno cuando pasa de Capricornio a Aries.

Para los habitantes del hemisferio sur el otoño comienza cuando el Sol está en el punto de Aries y se siguen sucesivamente.

La atracción que ejercen Venus, Júpiter, la Luna y el Sol sobre nuestro planeta determinan las variaciones en el movimiento de la tierra que se traduce en una lenta variación de las coordenadas celestes, dando como resultado la precesión de los equinoccios.

Hiparco fue quien descubrió la variación secular de las longitudes espaciales a las que denominó "precesión" y debido a este fenómeno, el punto de Aries se desplaza sobre la eclíptica, retrogradando 50'26 por año, de modo que en dos mil años ha recorrido un arco de aproximadamente 30 grados en sentido retrógrado.

Recomendación para este mes:

La luna nueva del 29 de marzo es especialmente recomendable para iniciar el abandono de cualquier dependencia o vicio ya sea físico, emocional o mental.


 

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