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La entrega de Neptuno
Octubre de 2002
Por Gema Matías de Torbay


Neptuno representa la redención, la anhelante unión con algo o alguien, confusamente percibido como el redentor o la redención. Su principio es la disolución y la entrega; esta búsqueda es compulsiva e inconsciente y puede chocar con los valores individuales ya que su último fin es la disolución en la entrega total. Su necesidad es la renuncia y el sacrificio, es el disolver los límites del yo y unirse con el Todo. El sacrificio que representa la separación de la madre, la soledad y el sufrimiento de esa separación; y la búsqueda del reencuentro con las aguas neptunianas de nuevo. El retorno al hogar perpetuo.

Esta energía nos sumerge en el océano de la idealización: a la aspiración de unirnos con el todo, a la fusión con algo o alguien, a la espiritualidad, al genio divino de la inspiración creativa, a las fantasías, a los engaños, a las falsas creencias, a los falsos gurúes, a las adicciones, a la desintegración física o mental, a la confusión, a la incertidumbre, a los sacrificios, a la evasión, es el perdón y la capacidad de perdonar, la compasión.

Este Dios de los mares quiere perder su identidad fundiéndose en algo superior a él, y puede utilizar diferentes caminos como la meditación, la religiosidad, las drogas, el alcohol o una desaforada entrega a las pasiones, convirtiéndose en el salvador, la víctima o el chivo expiatorio. Existiendo así, maneras muy distintas de encontrar la redención o de redimirse.

Neptuno nos plantea el dilema de expresar lo eterno y numinoso, la conexión con lo divino e intangible, la veneración religiosa, la fe, la devoción a otra persona o a una causa. Al sacerdocio. La reclusión. La revelación interior que desvela la vida. El sanador, otra personalidad que puede encarnar Neptuno, es el inspirador para otras personas, el que les presta servicio desinteresadamente. El salvador. La victima que anhela ser salvada.

Neptuno va asociado al mundo etéreo, a lo que no se puede ver con los sentidos, a lo que solo percibimos como atisbos dentro de la bruma y la nebulosidad propias de esta energía, a los médium, a lo psíquico y sobrenatural, el acceso al "sabio interno", a la experiencia mística. La fantasía primaria de la vida terrestre antes de llegar a lo terrenal.

En el lugar de la carta donde esté emplazado Neptuno, los contactos que haga, así como la casa que contenga a Piscis, signo regido por Neptuno, será donde se experimente este impulso. Será ahí donde podemos encontrarnos confundidos o desorientados en nuestras metas y objetivos, pudiendo dejarnos llevar por cualquier cosa, o crear ilusiones irrealizables en ese ámbito, tener un remolino emocional de confusión, engaños o evasiones; eludir la responsabilidad, fantasear con la vida, crear obras de arte; dejarnos atrapar por las drogas: transportarnos en el sentimiento numinoso; será el escenario propicio donde queremos entregarnos, o con quien, siendo esto solo un ejemplo del atisbo de posibilidades que se nos presentan.

Artículo publicado en:
http://www.encuentrosastrologicos.com/Nuestra Astrologia.htm

 

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